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El caso Roe contra Wade

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El caso Roe contra Wade

Antonio García

Hoy les voy a contar una historia que ocurrió, hace casi cincuenta años en Estados Unidos. El proceso judicial conocido como “Caso Roe contra Wade”. Y salgo por aquí porque es un caso de rabiosa actualidad, ocurrido entre 1970 y 1973. No, no he perdido ningún tornillo, todavía. Me explico, este un caso paradigmático de cómo, el feminismo abortista trabaja y consigue sus objetivos. La historia es ciertamente algo antigua, pero digo que es de actualidad porque, parce ser, se va a llevar al cine, pero contando la verdad, dado que por aquellos entonces hubo trampa.

Las informaciones dicen que dos caras conocidas de Hollywood se han atrevido a enfrentarse a lo “políticamente correcto” y lanzado a revelar al gran público del séptimo arte la verdad de lo que escondía este caso. Los dos “echaos palante” son: el veterano Jon Voight, ganador de un Oscar y papá de la sin par Angelina Jolie, y el productor y actor Nick Loeb. Intervendrá igualmente Alveda King, sobrina de Martin Luther King y activista provida.

Pero entremos en materia.

Jane Roe es el seudónimo empleado en aquel proceso por nuestra protagonista, Norma McCorvey, que es su verdadero nombre. Una mujer joven de 23 años que se enfrentó a las leyes del Estado de Texas, las cuales determinaban que el aborto era inconstitucional, excepto en los casos en que la vida de la madre estuviese en peligro. En el año 1970, estando embarazada de su tercer hijo, dijo haber sido violada por una pandilla y solicitó permiso para abortar, permiso que le fue denegado al ser rechazado el caso por el tribunal. A la sazón, era fiscal general de Texas Henry Wade, defensor de la ley contra el aborto.

Como comenta Nick Loeb, <<Esta es la historia no contada de cómo los activistas del aborto mintieron y manipularon a Jane Roe, los medios y los tribunales para que tomaran la decisión de permitir el aborto en 1973 en Estados Unidos>>.

La cuestión es que la apelación llegó a la Corte Suprema del país y en 1973, por siete votos a dos, los jueces dictaminaron que el gobierno carecía de poder para prohibir abortos. La sentencia se basó en el ”derecho” de una mujer a poner fin a su embarazo, en uso a la libertad personal de elección “en asuntos familiares”.

Mientras tanto, McCorvey –o Roe- había dado a luz y entregado a su hija en adopción.

A partir de ahí se abrió la veda y el aborto libre quedó implantado en EE.UU. Y ya van desde entonces más de cincuenta millones de abortos contabilizados en el país. Sin embargo hay que decir que, afortunadamente, en la actualidad hay Estados que están dando marcha atrás y lo están restringiendo al máximo.

Pero hay que saber que el caso no se improvisó. Las abogadas abortistas Sarah Weddington y Linda Coffe, estaban recién graduadas y eran abortistas militantes. Necesitaban un caso límite para tumbar la ley provida de Texas, con más de cien años de antigüedad. Y por otra parte, Bernard Nathanson y Betty Friedan, el primero llamado “Rey del Aborto” y la segunda, dueña de un centro abortista, junto con el equipo de Planned Parenthood (la multinacional de la muerte), <<buscan en el país a una chica embarazada que puedan usar para demandar al gobierno por su derecho a abortar, explican en la web del proyecto cinematográfico>>. Y Jane Roe fue la elegida. ¿Por qué? <<Eres blanca, eres joven y quieres abortar>>, le dijeron. Al parecer, la pobre no sabía ni lo que era un aborto. Pero le contaron que lo que llevaba en su útero eran solo unos tejidos. Nada importante. Nada que se pareciese ni de lejos a un bebé.

Lo chungo del caso es que Norma McCorvey no llegó nunca a hablar ante el juez, nunca testificó y jamás estuvo presente en ninguna de las audiencias de su caso. Se limitaba a firmar lo que sus abogadas le ponían delante.

Según recientes informaciones, Norma murió el 18 de febrero de 2017, a los 69 años de edad, pero nos dejó un importante legado. Un día, se convirtió al catolicismo, se hizo activista provida y luchó para revocar el famoso “fallo” que lleva su nombre. Atestiguó, tanto ella como otras personas, que había sido manipulada y utilizada por activistas del aborto, para llevar a cabo su agenda mortal.  <<El caso fue una abstracción>>, comentó ella misma. Una distracción, un embelesamiento. Y una de las abogadas, Sarah Weddington, llegó a reconocer que la falsa violación había sido una estratagema para lograr la despenalización general del aborto.

Por cierto, el doctor Bernard Nathanson merece una historia aparte. Se convirtió al catolicismo y fue el mayor defensor provida, tras una experiencia traumática vivida en su propio “centro de la muerte” que le cambió por completo.

En fin, amigos, para que ustedes vean cómo se las gastan y el poderío que despliegan las amigas y amigos de la ejecución de niños en el seno materno. Y cómo han ido logrando, que aquellos casos que en su tiempo fueron un escándalo y que por entonces dieron la vuelta al mundo, hoy sean una cosa natural y hasta recomendable.

Les podría contar más ejemplos de sucias y perversas maniobras, de otros países, que han perseguido lo mismo: que el lugar más cálido y seguro del mundo, sea la tumba de los inocentes. Pero ya está bien por hoy.

Disfruten del fin de semana.

 

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