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El arte de conformarse

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El arte de conformarse

 

Antonio García

Ustedes perdonen, y compréndalo, pero me apetece hacer una inmersión por el “comentarismo” político. Como si dijéramos, hacer mis pinitos. ¡Ay, tenía unas ganas!

Estamos en el primer sábado pos electoral. Nos encomendaron reflexionar antes de las elecciones y, al parecer, muchos reflexionaron, cosa que ha gustado a unos y ha jodido de lo lindo a otros. La verdad es que fastidia no salirse uno con la suya, pero eso siempre va a ser así. Y siempre se ha dicho que hay que tomarse las cosas con deportividad. Aunque algunos líderes no son muy deportivos que digamos, por lo que yo me voy a permitir hacer unos pocos comentarios, dejando muy claro de antemano que el resultado electoral no ha sido culpa mía. Lo juro por la tortilla española deconstruída.

Don Albert Rivera, chaval con complejo de caudillo, exige la cabeza de Rajoy creyéndose que estamos en tiempos de la Revolución Francesa, en la cruenta época del Terror. Ya se que no es nuevo, que este era el punto estrella de su “proyecto de Estado”, pero, una vez obtenidos los resultados de las elecciones generales libres y democráticas… ¡hombre, señor Rivera!, se está usted pasando. Y encima, como él solico no puede cortarle el gaznate al gallego, alienta a Pedro Sánchez a que le eche una mano, como el zagal que llama al primo de Zumosol. Y como deben ser daltónicos y no han visto bien el color del mapa de España tras los comicios, pues erre que erre. ¿Para qué hacer autocrítica si la cosa está muy clara? La culpa de todo la ha tenido la injusta Ley Electoral, el Reglamento de Tráfico y el deshielo polar, que si no hubiera sido por esooo… ¡A Ciudadanos le ha faltao un pelín! En el fondo me da lástima. El pobre habrá terminado estreñío…

Monedero es más sutil y se descuelga con un filosófico análisis de los resultados que ya quisiera Aritóteles: dice que su partido no se ha equivocado, sino que <<hay un sector de electores que “deprime” y sigue “rehén” del pasado>>. Por cierto, un sector bastante grande, o sea, todos los que no han votado a Unidos Podemos (que al final no han Podido). Ea, chico, qué le vamos a hacer. Te aconsejo que antes de que te de un yuyu vayas al psiquiatra y no des lugar a caer en una profunda depre, que te digo yo que se pasa mal. También te puedo recomendar nueve dosis de “ajo y agua” en ayunas, que por cierto te saldrá más barato y Hacienda no se mete en eso. Y don Pablo está triste, ¿qué tendrá el Iglesias? “Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color…” Tan jovencito, tan alocado, tan sin haber desempeñado un puto puesto político en su vida, y verse en cuatro días inquilino de la Moncloa, pues oye, yo lo entiendo, pero… chaval, sigue mi consejo: no se debe soñar con lo que no se puede tener. Que te lo digo yo.

Y anda que Alberto Garzón… ¡a buenas horas, mangas verdes! Ahora, a toro pasao, sale poniéndole pegas a su matrimonio con Iglesias. Justo ahora, pájaro, que lo has dejado preñao, triste y con anemia. Con razón hay tanto divorcio.

Y como el que tonto va a la guerra, tonto vuelve de ella, el Pedro Sánchez está que no cabe en sí. A pesar de los pesares –léase batacazo-, se felicita porque Unidos Podemos no le ha mojado la oreja. Su ansia insaciable era poner el culo en el sillón presidencial, pero el hombre ha recapacitado y ha dicho: pelillos a la mar. ¡Menos da una piedra! Lo peor es que ahora igual se va al paro y sin subsidio. Lástima. Con esa pasta de gobernante de altura que tiene.

O sea, que el que más y el que menos ya sabe por qué ha pasado lo que ha pasado. La culpa de las derrotas la ha tenido el cha-cha-chá. ¿De ellos? ¡Ni hablar! Pero ahora ya sabemos todos lo que toca: a cocinar los pactos. Aunque no se yo con estos ingredientes cómo va a salir el potaje. No obstante, será una nueva ocasión para dejar clara la mala folla que tienen unos y otros. Y, o mucho me equivoco, o nos van a demostrar la “altura de miras que les adorna”. Es decir, que se van a descornar “mirando por encima” del otro, a ver quien agarra más sillones. Por altruismo y amor a la Patria, claro, porque ya se sabe lo mal pagados que están los políticos en este país.

Y del barbas, pues qué quieren que les diga. Que a ver si se dedica de verdad a enderezar entuertos. Porque, quitando la economía –importantísima, por supuesto-, en lo demás solo se ha dedicado a afianzar los desastres que introdujeron Zapatero y su PSOE en la nación española. En muchos e importantes órdenes de la vida. Aunque no se si tendrá PPlotas. Que no las tendrá.

En fin, chavales, a calentar las almorranas en la mesa de negociación. Y a ver si produce buenos frutos esa fábrica de “encuentros”. Y a ver si logran una buena selección de políticos competentes. Pero no acudan a don Vicente del Bosque. Han llegado tarde.

¡Ah, y hablando de pactos! Cuántos analistas sensatos urgen por un pacto en la Educación, con mayúscula. Pero… me temo que por mucho que pacten y acuerden nos va a dar igual. Podrán llegar a acuerdos, si, pero, ¿sobre qué modelo de educación? Porque esa, amigos, es la madre del cordero. Y es que de toda esta chusma, imbuida de mundialismo globalizador, ideología de género, masonería, anticristianismo y un afán loco por entontecernos más cada vez, poco se puede esperar, aunque se juren entre ellos amor eterno. Como ya dijo Joaquín Costa, aquel político, jurista, economista e historiador español: lo que España más necesita es <<escuela y despensa>>.

Lo de una buena escuela está verde todavía, pero al menos, Dios lo quiera, que entre dignamente el pan nuestro de cada día lo antes posible en todos los hogares españoles.

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